Con buena gramática. La literatura gastronómica y el lenguaje del vino

La gran pregunta, la eterna pregunta de todos los tiempos, de todos los escritores y periodistas, ha sido y será ¿qué ofrecer a nuestros lectores para resultar interesantes? Existen muchas clases de periodismo, al igual que muchos estilos literarios, pero los que finalmente les hace válidos (aspiración máxima de la más nimia de las escrituras) es llegar a formar parte de la memoria. Es decir, ser recordadas, haber aprendido con ellas.

No importa que hablemos de historia o que biografiemos a un personaje relevante que suscita interrogantes o requiere contextualización. Tampoco importa que escribamos una receta u ofrezcamos los orígenes del espárrago. O que investiguemos las conexiones entre la gastronomía y lo social; o sobre la comida y la industria, su poderío e intereses. Sea lo que sea lo que escribamos tenemos que hacerlo bien. La escritura, como todo, es una disciplina que se educa y aprende, o como dijo Richard N. Patterson: “La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia”.

Esta semana, corrección, profesionalidad y estilo serán los motivos de dos estupendas clases en las que adentrarnos en el ámbito editorial de lo culinario, y de lo gastrocultural. Tendremos con nosotros a  Raquel Everest y a Eva Celada, cuyas profesiones confluyen, dado que la primera es directora de publicaciones Everest y la segunda una fructífera escritora; ambas hablarán del mundo literario especializado en alimentación y gastronomía.

Y como no existe mejor correctivo que el poso que deja la experiencia las neuronas trabajarán léxico y gramática en dos sesiones complementarias: El léxico de la gastronomía con el autor del libro Sabores colombianosAlberto Gómez Font (Fundéu); y el lenguaje del vino con un  gran profesional vinculado al edición de guías especializas: Andrés Proensa.

Nuria Blanco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*